Written by Victor Wednesday, 24 June 2009 13:47
Honduras, bajo toque de queda decretado por un nuevo gobierno, después de que los militares destituyeran y expulsaran del país al presidente Manuel Zelaya, quien desde Nicaragua intenta recuperar el poder con el apoyo de la comunidad internacional.
Desde Estados Unidos, pasando por el Grupo de Río, la ONU, la Unión Europea, Centroamérica o el ALBA, todos han pedido la restitución de Zelaya en la presidencia de Honduras que ya tiene un nuevo ocupante: Roberto Micheletti, elegido el domingo por el Congreso hondureño.Este lunes, la Asamblea General de Naciones se reúne en Nueva York para tratar la crisis y pedir "la restitución de los representantes democráticamente electos".
En la noche del domingo, los presidentes de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) se reunieron en Managua en una cita convocada por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en calidad de presidente pro témpore del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y por su homólogo venezolano, Hugo Chávez, impulsor del ALBA.
Los países miembros de ALBA acordaron este lunes "retirar a sus embajadores" de Honduras en represalia por el golpe, según un comunicado oficial difundido en Managua."Frente al gobierno dictatorial que pretende imponerse, los países del ALBA hemos decidido retirar a los embajadores y dejar a su mínima expresión la representación diplomática en Tegucigalpa", expresa una declaración emitida por el grupo al término de una sesión extraordinaria en Managua.Asimismo, el bloque de países latinomericanos sólo reconocerá al personal diplomático designado por Zelaya y "bajo ningún concepto se acreditará a personal designado por los usurpadores", añade la declaración leída por el ministro de Asuntos Exteriores de Ecuador, Falder Falconi.La medida será efectiva mientras el presidente Zelaya no sea restituido en su cargo, señala la declaración.
La decisión se adoptó en una sesión extraordinaria del grupo a la que asisten los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Ecuador, Rafael Correa; de Bolivia, Evo Morales; de Honduras, Manuel Zelaya, el anfitrión Daniel Ortega y el canciller cubano Bruno Rodríguez.En su primera rueda de prensa tras ser designado presidente hondureño, Micheletti, ex titular del Congreso, decretó un toque de queda hasta las 06H00 del martes "para evitar eventuales disturbios y barricadas de los seguidores de Zelaya".
El golpe, calificado por Micheletti de "proceso absolutamente legal", contemplado según él en la legislación hondureña, puso fin a la determinación de Zelaya de convocar un referéndum para reformar la Constitución y permitir la reelección presidencial, coincidiendo con las elecciones del 29 de noviembre. Zelaya había chocado con el Tribunal Supremo de Justicia, el Electoral, el Congreso, las Fuerzas Armadas y medios de comunicación, que rechazaban su proyecto de buscar una reforma constitucional.







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